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Parashá de Bet-El

Vaietzé

Yaacob y Esav, hijos de Itzjak y Rivka, a pesar de ser mellizos, fueron siempre muy diferentes. Cuando eran chicos, Esav (el que había nacido primero) le vendió a Yaacob la primogenitura (el derecho a la bendición del padre) por un plato de lentejas. Cuando llegó el momento en que Itzjak debía bendecir al mayor, Rivka interviene para que Yaacob reciba la bendición. Esav se da cuenta del engaño, y jura matar a su hermano.

Vaietzé…

Yaacob, asustado ante la amenaza de su hermano, se escapa. Se hace de noche, se acuesta y sueña con una escalera, por donde ángeles suben y bajan. D’s, desde arriba de la escalera le habla y le promete que él va a ser el continuador del pacto de Abraham e Itzjak. Yaacob se despierta, se da cuenta de lo ocurrido, y llama a se lugar BET-EL.

Referencias:

Ver Libro de Génesis, Capítulo 28, Versículos 10 – 22

Preámbulo histórico: Capítulo 27 completo y 28 (hasta el versículo 9)

Interpretaciones
  •  Cuando Yaacob se acuesta, toma muchas piedras para usarlas de almohada, y cuando se levanta, hay una sola piedra: Indica que el pacto de D’s es lo que une al pueblo. Podemos ser todos distintos, pero D’s une a todo el pueblo judío. La promesa de continuidad y de lucha contra la asimilación tiene que ser lo que nos una a nosotros.
  • Los ángeles subían y bajaban por la escalera: ¿Por qué suben y bajan, si debería ser al revés? Es un ejemplo para nosotros. Debemos ser como los ángeles, “subir” para aprender, estudiar y adquirir espiritualidad, y luego “bajar”, para poder entregarlo a nuestros janijim.
  •  Yaacob llamó a ese lugar BET-EL: O sea, que Bet-El es el nombre de un lugar lleno de santidad, donde D’s está en contacto con el Patriarca. Bet-El tiene que ser un lugar de judaísmo, donde eduquemos para un mundo mejor. Como javerim de Bet-El, es nuestra responsabilidad que Bet-El sea siempre “la casa de D’s”.